martes, 20 de septiembre de 2022

CIUDAD


Microcuento escrito para el reto #Juevesconcuento, utilizando la palabra CIUDAD, incluido en la selección de Escuela Cursiva.



"La ciudad se iluminó
cuando tu abrazo
fue luna llena
en mi piel de oscuridad."











miércoles, 14 de septiembre de 2022

SUPERACIÓN

 

Microcuento escrito para el reto #Juevesconcuento, utilizando la palabra SUPERACIÓN, incluido en la selección de Escuela Cursiva.



"Si en mi pecho
late la esperanza,
en mis letras
amanece un arcoíris
de superación."











lunes, 12 de septiembre de 2022

LA GRAMÁTICA


Relato ganador semanal en el Concurso de Microrrelatos de la Cuenta 140 de la Revista El Cultural, cuyo tema es "LA GRAMÁTICA".


Pilar Alejos 


"Tras escribir la petición de rescate, el secuestrador se sintió satisfecho. Siempre le gustó cuidar el lenguaje."


Comentario del escritor Juan Aparicio Belmonte, conductor de la cuenta:

La sorpresa como centro del relato. La causa de la satisfacción del secuestrador no radica en la misión cumplida, una misión criminal —suponemos—, sino en el cuidado de la redacción en la petición del rescate delictivo, en la conformidad de esta petición con las normas gramaticales. Abonarse a una redacción correcta no es fácil: siempre hay una coma que no sabemos dónde ubicar y la gramática puede ser la guía para solventar las tribulaciones sintácticas pero también las ortográficas. El uso correcto del lenguaje tiene un componente de ordenación mental que puede ser adictivo, así seas un gramático o un secuestrador. La gramática quizás sea un mapa del lenguaje, pero tiene también mucho de juego más o menos críptico, más o menos fantástico, en el que las palabras y sus combinaciones se explican siguiendo una lógica que no siempre es matemática. Es como la filosofía del lenguaje, de manera que quien se sumerge en ella puede terminar divagando hasta el infinito. La autopercepción de una sintaxis correcta es como encontrar en medio del caos la clave de todo. De ahí, la satisfacción del secuestrador. Pero la pericia es de Pilar Alejos, que ha sabido organizar el relato para que la sorpresiva satisfacción de su protagonista nos haga sonreír. 


Antonio de Nebrija.


lunes, 5 de septiembre de 2022

ÚLTIMO IMPULSO


Poema que ha llegado al podio semanal en el Concurso de Poesía de la Cuenta 140 de la Revista El Cultural, cuyo tema es "ÚLTIMO IMPULSO".



Pilar Alejos


"Deja a los miedos en los huesos

y, mientras la lluvia florece en sus ojos, 

cruza el umbral."


Comentario del conductor de la cuenta, el poeta y novelista, Joaquín Pérez Azaústre:

La fuerza metafórica del poema está en el comienzo, con un segundo verso que se afirma desde ahí para alcanzar una imagen sencilla, pero elegante y envolverte, con todo lo que tiene de mirada fértil sobre el mundo al otro lado de nosotros mismos. Bien.


Un fotograma de la película 'Intocable', dirigida por Eric Toledano y Olivier Nakache.




miércoles, 31 de agosto de 2022

SIMBIOSIS

 

Cada mañana, su marido se levantaba con la intención de morir, aunque luego, le entraban las dudas y cambiaba de opinión. Procuraba no dejarlo nunca solo y escondía los objetos con los que pudiera hacerse daño. Regresaba a casa con miedo, por lo que pudiera encontrarse al abrir. ¡Menudo suplicio! Siempre vivió con el corazón en un puño hasta que sus amenazas dejaron de importarle.

Y la paz regresó a su vida al mismo tiempo que él recuperaba la suya meciéndose a un palmo del suelo.



Relato escrito para el Reto 5 líneas del mes de agosto de 2022 del blog de Adella Brac.

Las palabras son: Menudo / Dudas / Abrir.



Foto de Alex Ware en Unsplash



lunes, 1 de agosto de 2022

INOLVIDABLE

 

A mediados de agosto de aquel verano en el centro de Nueva York, tal vez la culpa de lo que ocurrió la tuvo el asfixiante calor que derretía la razón e invitaba a la locura.

En la consulta del dentista, donde yo trabajaba como asistente, las ventanas permanecían abiertas de par en par. Los ventiladores perdieron su eficacia. El aire se tornó tan denso y pegajoso que lo hacía irrespirable. Los chorros de sudor se deslizaban en zigzag por mi espalda y empapaban mi ropa interior. Necesitaba salir de allí antes de que aquel blanco e impoluto uniforme se me pegase al cuerpo como una segunda piel.

Una brisa cálida acarició mi rostro al alcanzar la calle. Intenté recuperar el aliento sin darme cuenta de lo que sucedía a mi alrededor. Cuando recobré la calma, un leve murmullo, muy distinto a los habituales sonidos de la urbe, despertó mi curiosidad. Según me acercaba a su origen, creció hasta convertirse en una enorme algarabía. La gente, emocionada, lloraba y se abrazaba con desconocidos.

Pensé que ocurría alguna desgracia, pero, a pesar de sus lágrimas, sus caras expresaban alegría.

—¿Qué pasa? —pregunté desconcertada.

—¡Japón se ha rendido! ¡La guerra ha terminado! —respondieron a voces.

Aquella noticia me hizo tan feliz que me uní a ellos para celebrarlo. Todas las contiendas son terribles, pero esta había sido mucho más cruel. El sufrimiento provocado por la pérdida de millones de vidas sería inolvidable. Y al conocerse la noticia del fin del conflicto bélico, las calles fueron tomadas por la multitud.

Por mi parte, tenía muchos motivos para sentirme muy dichosa por el cese de aquella terrible sinrazón. Llegué a los Estados Unidos en 1939, tras la ocupación nazi de mi país, Austria, escapando de aquel infierno junto a dos de mis hermanas. La otra fue enviada a Oriente Medio. Jamás volví a ver a mis padres. Ambos murieron en el Holocausto.

Pero, frente a Times Square, sucedió un hecho tan excepcional como inesperado que marcó mi vida para siempre. De repente, alguien me tomaba muy fuerte por la cintura, envolvía mi cuerpo con firmeza en su abrazo y unía sus labios a los míos en un beso. Fue imposible evitarlo.

En cuanto pude, me liberé de sus brazos y le planté cara.

—¿Cómo te atreves? —pregunté muy ofendida a aquel marinero tan desconsiderado.

—Perdóname, no he querido molestarte. Me he dejado llevar por la emoción y la euforia del momento.

Me explicó que me abrazó por ser una enfermera y estar muy agradecido con todas ellas. Le cuidaron con gran dedicación durante su convalecencia por heridas recibidas en combate. No se trató de algo romántico. Fue su forma de decir: «Gracias. El horror puso el punto final».

Tras el beso, nos separamos rápidamente. No nos presentamos ni mostramos ningún interés por intercambiar nuestros nombres. Jamás volvimos a vernos.

No tuve conocimiento de la existencia de esa fotografía que plasmó el preciso instante de lo sucedido aquel día ni de su enorme trascendencia hasta la década de los sesenta. La vi por casualidad en aquel libro titulado «El ojo de Eisenstaedt», del conocido fotógrafo Alfred Eisenstaedt.

Logró dar la vuelta al mundo y se convirtió en todo un símbolo. Reconocí mi figura, mi ropa y, especialmente, mi peinado. Era yo, sin ninguna duda. Por un segundo, creí estar de nuevo en medio de aquella locura y las lágrimas fluyeron solas.

Con los años, los medios de comunicación organizaron nuestro reencuentro. Se efectuaron nuevas fotos y recibimos un tratamiento estelar en todas las noticias, pero nosotros no logramos sentir lo mismo. Nada quedaba de aquella joven enfermera ni de aquel apasionado marinero. La blanca curvatura de mi espalda desapareció, así como el ímpetu de George.

Ya no flotaba en el aire el aliento de fuego de la guerra, de aquella devastadora barbarie que acabó con sesenta millones de personas. La mágica sensación provocada por la victoria se desvaneció con el tiempo. Tan solo éramos dos ancianos en Times Square, dos desconocidos a los que la historia quiso mantener unidos para siempre por un gesto de cariño.  

Esta es la historia de un beso que se convirtió en eterno, aunque había nacido para el olvido.

´


Relato presentado al



Imagen: Obra del fotógrafo José Carlos Nievas (Córdoba / Murcia)




miércoles, 27 de julio de 2022

NOCHE DE TORMENTA

 

Ya no aguantaba más. Llevaba tiempo viviendo como un náufrago, alimentándose de frutos silvestres y pescando con sus manos. Luchó por sobrevivir en condiciones extremas sin rendirse. Le costó adaptarse al medio, pero sus días de Robinson Crusoe habían terminado. Con lágrimas en los ojos, deseó poner fin a su aventura. En el pueblo le esperaban su mujer y sus hijos.

Cuando regresó a la realidad, juró que jamás volvería a jugar durante una tormenta ni dudaría del poder de Jumanji.




Relato escrito para el Reto 5 líneas del mes de julio de 2022 del blog de Adella Brac.

Las palabras son: Terminado / Pueblo / Mujer.



Foto de Malik Earnest en Unsplash




martes, 26 de julio de 2022

CANCIÓN

 

Microcuento escrito para el reto #Juevesconcuento,
utilizando la palabra CANCIÓN, incluido en la selección de Escuela Cursiva.




"Desapareció mi silencio
desde que aquella noche,
componiendo melodías
con nuestros latidos,
fuimos canción."










lunes, 18 de julio de 2022

SUPERACIÓN


Poema que ha llegado al podio semanal en el Concurso de Poesía de la Cuenta 140, de la Revista El Cultural, cuyo tema es "SUPERACIÓN".


Pilar Alejos


"Afloran sus cenizas del abismo

en un silencio de coral

bajo un cielo en llamas."


Comentario del conductor de la cuenta, el poeta y novelista, Joaquín Pérez Azaústre:

El pulso metafórico de este poema, que hace virtud de la economía verbal, se marca desde la primera imagen, antes de hablar de ese sorprendente “silencio de coral” que después da paso a una imagen total, también concisa, pero poderosa. Buenas imágenes.



Imagen de la película 'Carros de fuego'



domingo, 17 de julio de 2022

CONFIANZA CIEGA

 

Llegaste tarde a casa. Tu ropa olía a humo, alcohol y remordimiento. Estabas muy raro, pero confiaba en ti. Llevaba todo el día esperando tu regreso, por eso no me importó tu frialdad y mi recibimiento fue tan efusivo como siempre. Te regalé mi mirada más tierna y rocé tu mano. Tú la retiraste. Luego abriste la puerta de la calle y me invitaste a dar un paseo. Me volví loca de alegría, aunque algo no iba bien. Tu voz sonaba diferente y tenías la respiración agitada. Tus ojos inyectados de ira rehuyeron a los míos al salir de casa. Emprendimos aquel viaje en coche a ninguna parte, donde el tercer pasajero era el silencio. Tu indiferencia dolía tanto que ardían mis entrañas. Durante el trayecto, no hubo una palabra amable ni un gesto de cariño. Me preguntaba qué crimen cometí para merecer tu desprecio. Habíamos superado muchas dificultades juntos. Cuando mi amor incondicional te bastaba para olvidarlo todo.

Descubrí demasiado tarde que en esta ocasión no había vuelta atrás. Fui incapaz de reaccionar cuando, en medio de la oscuridad de aquella carretera solitaria, noté el frío del asfalto bajo mis patas mientras tus luces rojas se alejaban.



Segundo relato presentado al Concurso de relatos #HistoriasdeAnimales de zendalibros.com








miércoles, 13 de julio de 2022

LOS PÁJAROS

 

Si ellos sospechasen, los ignoraremos y permaneceremos atentos, vigilantes. Otearemos a nuestro alrededor. Comprobaremos si todos los hombres, obedientes, como un ejército, estarán acudiendo puntuales al lugar acordado. Entonces, ocuparemos nuestras posiciones. A medida que vayamos creciendo en número, también aumentará la tensión durante la espera. Ellos se moverán con sigilo ante nuestra actitud amenazante. Pero iniciaremos los ataques indiscriminados contra los alados y se desatará la locura. Las aves, desconcertadas, pasarán del recelo a huir en desbandada.

Para cuando comprendan la crueldad de nuestras intenciones y que lo que les espera fuera se asemeja demasiado a una película de suspense, el terror ya habrá cambiado de bando.



Relato presentado al Concurso de relatos #HistoriasdeAnimales de zendalibros.com







ODISEA


En cuanto llegaba el verano, afloraba en papá una irrefrenable atracción por correr aventuras fantásticas. Por eso, durante años, mantuvo una doble vida. De día trabajaba en un banco. Y, de noche, actuaba en un local de drag queens. No le importaba demasiado obtener dinero de los demás a base de engaños, aunque nunca fuese suficiente. De haberlo sabido antes, su comportamiento hubiera sido distinto. El monstruo que habitaba en su interior se volvió insaciable. Sabía que, si no acababa pronto con él, terminaría en un agujero negro sin posibilidad de retorno. Le dolió mucho perder a sus amigos, pero jamás se hubiera perdonado hacernos daño a nosotros. Postrado de rodillas ante mamá, le suplicaba una y otra vez entre lágrimas. Al final, ella siempre cedía a su arrepentimiento y le daba su perdón.

Aún hoy, su vida sigue siendo una odisea. A veces sufre alguna recaída, sin embargo, sabe cómo controlar su adicción. Ahora se conforma con cabalgar a lomos de un dragón hasta que se detiene el carrusel.



Microrrelato seleccionado como Finalista en en V Concurso de Microrrelatos del Ayuntamiento de Manises.



Foto de JESHOOTS.COM en Unsplash