Son
malos tiempos para la fantasía. Mi mundo cada vez es más pequeño. Entre
fronteras, limitaciones horarias y distancias de seguridad, apenas puedo imaginar
lo que hay más allá de esas mascarillas que amordazan sonrisas.
Desde
que los vuelos de Peter Pan han sido cancelados, nadie puede visitar la isla de Nunca
Jamás. Y viajar de manera virtual no tiene gracia. A Alicia tampoco la dejan entrar
en el país de las maravillas por cuestiones de aforo. Y todos los príncipes y
princesas han sido confinados en sus castillos hasta que regresen los besos y
los abrazos.
Pero
este verano nadie me impedirá soñar, aunque navegue en un mar prisionero sobre
un unicornio de viento.
Foto: Elena. “Fauna piscinera. La nueva normalidad”.











