Recuerdos de infancia, de sueños de arena y mar. Castillos bajo el sol, rodeados de agua y amigos, con brillos de sal.
Veranos inolvidables de playa, de jugar a crear un mundo fantástico a nuestros pies.
Al atardecer, poder sentir placer al verlo devorado por la marea.
Éramos pequeños dioses.
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