Ha desarrollado una aversión a todo lo que huela o suene a Navidad. Para contrarrestar, la vive a su manera. La pasada cena de empresa, captó material fotográfico tan comprometido que luego le facilitó su meteórico ascenso. Aprovecha las grandes colas de niños esperando ver al cartero real para, a gritos, desvelarles quienes son los Reyes Magos. Disfruta tanto viéndolos llorar desconsolados… Pero está tan harto de luces de colores y de villancicos, que planea provocar un apagón en cadena que dejará en tinieblas a todo el planeta.
Al fin podrá descansar al quitarse las botas y el traje rojo.
RELATO FINALISTA EN EL I CONCURSO INFORMAL DE MICROCUENTOS GRINCH














