Se
sintió extraña al despertar. Desconocía el motivo, pero algo le había ocurrido
durante la noche. Frente al espejo no vio ningún cambio, tan solo las huellas
moradas de las caricias de su marido durante su enésima discusión. Se acercó un
poco más. Sabía que no estaba loca, Siguió buscando. Lo encontraría. Entonces,
detectó un brillo diferente en su mirada. Observó con mayor detenimiento. ¡Allí
estaba! Descubrió aquel destello salvaje en sus ojos y aquellas imponentes alas
que se desplegaron sobre su espalda.
Lanzó
un grito junto con un suspiro cuando se le escaparon por la nariz hilillos de
humo.
Relato ganador del 2º Premio en el I Maratón de Microrrelatos de Picanya (Valencia)
