Sí
que se ven a lo lejos humaredas guerreras, señor —confirma el explorador del
regimiento a su superior—. Intentan intimidarnos. Deberíamos esperar a los
refuerzos. Nos superan en número y no contamos con armas pesadas ni fuerzas de
apoyo.
Informan
al coronel de inmediato. Este valora que la situación pinta mal, pero sus triunfos
en otras batallas dan alas a sus sueños de poder. Cree que una nueva victoria acrecentaría
su fama y le sumaría méritos ante los demás. Desoyendo sus consejos, ordena el ataque.
—Tras
una carga por sorpresa, se asustarán y huirán en desbandada como ratas —les dice
a sus oficiales, aunque desconoce la estrategia empleada por los indios en otras
batallas.
Un
golpe seco en el pecho lo derriba del caballo. Después, cuando unos dedos aprietan
con fuerza su cuello, se rinde y acepta su derrota ante el enemigo.
La
próxima vez que jueguen a indios y vaqueros, elegirá el otro bando.
Relato Finalista en el Concurso Gaya Relatos 2020
