ENTRE LOS 119 AUTORES SELECCIONADOS PARA LA ANTOLOGÍA DEL CERTAMEN CON DOS DE MIS HAIKU:
Desmantelaron
la casa cuando se fue la familia que la habitaba. A partir de ese momento, en
su interior, la vida se detuvo y el viento amontonó todos aquellos recuerdos
que dejaron olvidados por la premura de su marcha. Luego, una a una, las
estancias desocupadas enfermaron de soledad mientras el tiempo las iba recubriendo
de ausencia. El aire, poco a poco, se tornó irrespirable por la ira que quedó derramada
sobre el suelo. El espacio, que siempre había permanecido lleno de luz, se tiñó
de oscuridad. Lo que comenzó siendo un hogar feliz terminó invadido por un vacío
tan inmenso que acabó asfixiándolo todo.
Las
palabras heridas no dichas fueron acalladas por un doloroso manto de silencio.
Jamás pudieron regresar las risas que aquella noche huyeron despavoridas de
tanto dolor. Los días, cegados por las tinieblas, acabaron confundiéndose con
las noches. El sol, desesperado, se llevó a otra parte su calor, al comprobar
que resultaba imposible atravesar aquel muro inexpugnable de persianas.
Desde que el amor perdió la batalla contra el miedo, permanece deshabitada. Nadie se ha atrevido a reabrir su puerta después de que la sellaran con el precinto policial.
Cuando
carraspea, todavía recuerda en su garganta aquel sabor a tiza. Ahora ella peina
canas y tiene la piel arrugada, pero mantiene la misma vocación.
Siguen
vivos en su memoria aquellos ojos infantiles, ávidos por aprender y descubrir
el porqué de las cosas, viviendo al unísono esa experiencia llamada «conocimiento»,
compartiendo aula e interés. Aún continúa creyendo en la Enseñanza Pública y que,
gracias al esfuerzo de todos, un futuro distinto es posible. Sin embargo, la avaricia
de unos pocos intenta convertir un derecho en un negocio.
Siempre
ejerció en libertad. Por eso confía en una educación laica, igualitaria y
pública, como los docentes que la sucedieron en su labor. Ahora, lleva cinco
semanas en
lucha, recorriendo calles y plazas con la marea verde, por la calidad de la
enseñanza, por el bienestar de los alumnos, por un salario digno y por defender
su propia lengua.
Y
ni siquiera la brutalidad policial ha logrado enmudecer el latido de su corazón
verde.
PRIMAVERA DE MICRORRELATOS INDIGNADOS 2026
EN APOYO A LA HUELGA EDUCATIVA
31 días de huelga
31 días de lucha.
Los docentes del País Valenciano llevan 31 días demostrando que se puede hacer frente a la ola neoliberal y fascista que desmantela la educación y la sanidad pública.
El
viento trajo una lejana fanfarria de clarines y trompetas que me hizo añorar el
pasado. Aún echaba de menos aquellos días en los que mi vida estaba repleta de aventuras,
de sueños, donde perseguía conejos blancos y tomaba el té con amigos locuelos. Pero
no pude detener el tiempo porque nada es eterno. Cuando mi cuerpo creció mucho de
pronto y se empequeñeció mi mente, regresé a casa a través del espejo. Ya no podía
jugar ni divertirme como antes. Ahora, en mi realidad todo iba en serio. Aunque
en cuanto comprendí que era incapaz de vivir sin protagonizar esas fabulosas
historias que me inspiraban los libros ni tampoco sin alimentar con ellos mi fantasía,
me rebelé contra aquella terrible existencia monótona y triste.
Mi
ataque lo pilló tan desprevenido que el presente tuvo que rendirse. Desde que derroqué
a la Reina de Corazones, en mi mundo la imaginación no tiene límites.
Mi participación en el IV Concurso de Microrrelatos Biblioteca de Humanidades "Joan Reglà" de la Universidad de Valencia.
Cuando
la mujer que amaba se convirtió en su musa y después lo abandonó, el pintor se sintió
muy perdido entre los paisajes de grises y negros. De sus lienzos desaparecieron
todas las formas armoniosas y etéreas. De sus pinceles solo fluían siluetas angulosas
que yacían inertes sobre fondos sin color. Se sentía tan roto por dentro que le
resultaba imposible pintar sin que emergiera la oscuridad de su pena. Añoraba tanto
aquellos ojos de lluvia, donde su piel de arena saciaba su sed, que necesitaba encontrar
la manera de recuperar otra vez el equilibrio. Por eso, buscó inspiración en la
naturaleza, en el silencio, en cada aroma, aunque en su interior siguieran sangrando
sus heridas. Pero un día, tendido en el diván del psicólogo durante una sesión,
el dolor fluyó como lava incandescente y todo cambió. Comprendió que podría reparar
sus grietas con una amalgama de sentimientos de oro y palabras de luz. Que tras
la tormenta casi siempre brilla el arcoíris. Salió de la consulta con una
sonrisa en los labios y un aleteo en la mirada. Confiaba en que, poco a poco, lograría
revertir aquella situación tan dolorosa que había paralizado su cuerpo y quebrado
su alma.
Desde
entonces, su corazón empezó a latir con mucha más fuerza, como si recobrase el aliento
y el valor con las imperfecciones de sus doradas cicatrices, aumentando su
capacidad de amar. Y de su pecho afloró tanta belleza que, de nuevo, sus
pinceladas se impregnaron de colores y sueños.
Relato publicado en la Antología de Minificiones"Miniaturas del corazón",
de Revista Brevilla.
Puedes descargarla gratuitamente en el siguiente enlace:
Aunque
hace tiempo que su mamá murió y se quedaron solos, piensa que tiene el mismo derecho
que sus compañeros a aprender y estudiar, pero se avergüenza de su pobreza y de
aún no disponer del material escolar necesario.
Antes
de marcharse a buscar trabajo, su papá le ha prometido que por la mañana se lo traerá.
Si consigue tenerlo a tiempo, no lo suspenderán ni tendrá que repetir curso. Esta
noche descansará mucho mejor sin tener que preocuparse por nada, sin tragarse
sus lágrimas. Porque los hombres no lloran, le dice siempre papá. Y él ya no es
ningún niño. Podrá imaginar que su padre tendrá suerte por fin y encontrará
un trabajo normal, como el de los demás. Así no necesitará inventarse más
excusas por no haber hecho los deberes, ni volverá a ir a clase asustado por vestir
ropa usada y sucia. Nadie se reirá nunca más de él, ni lo insultarán, ni rechazarán,
ni lo dejarán solo en el recreo.
Se
siente tan ilusionado por despertar mañana que antes de acostarse prepara su
mochila. Dobla con cariño todos los sueños que ha ido atesorando durante años
bajo la almohada y los guarda en ella, dejando sitio para los que pueda
tener hoy y para sus libros, lápices y cuadernos nuevos. En cuanto se mete en
la cama, poco a poco se le van cerrando los ojos sin querer y se queda dormido
con una sonrisa en los labios.
Pero
aquella madrugada, de repente, en la calle donde vive, un gran estruendo de
cristales rotos rompe el silencio y dispara una alarma
silenciosa. Sin embargo, él duerme ajeno a lo que está ocurriendo fuera. Desconoce
que sus sueños se desvanecerán para siempre con un ulular de sirenas policiales,
cuando
su peor pesadilla se haga realidad.
Relato publicado en la Antología de cuentos y relatos "De nuestra parte para ti",
compilada por Manuel Serrano y Laia Editora Argentina.
Puedes descargarla gratuitamente en el siguiente enlace:
ANTOLOGÍA DE CUENTOS Y RELATOS "DE NUESTRA PARTE PARA TI"
Un átomo de universo
o el temblor de una molécula,
un suspiro de asombro
o la desnudez de una cicatriz
lograron voltear el mundo.
Fueron
las ascuas del volcán
que prendieron la piel
con palabras poema,
los ecos del génesis
que mudaron la nada
por latidos de vida.
Poema escrito para el Poemario del Museo Campus Escultórico
"LATIDOS DE LA NATURALEZA",
publicado por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV).
Podéis descargar el poemario gratis en el siguiente enlace:
https://www.lalibreria.upv.es/portalEd/UpvGEStore/products/p_6832-1-1
Ha sido un placer poder participar en este maravilloso proyecto junto a mis compañeros y compañeras del Taller de poesía de la UPV "POLIMNIA222".
Acostumbrada
como estaba a la ausencia de vocaciones, la inmensa cola de postulantes que se
estaba formando a las puertas del convento hizo desconfiar a la madre
superiora. Tanto interés por ingresar en su congregación resultaba muy sospechoso.
Aquella comunidad, que antes estaba a punto de desaparecer por la falta de
miembros, ahora pasaría a tener una enorme lista de espera.
Primero
centró sus pesquisas en averiguar cuáles eran sus creencias, pero no encontró
un motivo lo suficientemente sólido que justificase el cambio. Entonces decidió
dedicar menos tiempo a la oración y a la vida contemplativa y optó por salir al
mundo exterior. Así pudo comprobar por sí misma la cruda realidad.
Le
bastó con alzar los ojos de la Biblia y mirar al cielo para comprenderlo todo. Entre
las nubes descubrió el altísimo precio de la vivienda.
Microrrelato seleccionado y publicado en diciembre de 2025 en el XII Certamen de Microrrelatos Javier Tomeo de Temática Social.
Microrrelato ganador de un Accésit otorgado por el Jurado del XII Certamen de Microrrelatos Javier Tomeo de Temática Social.
En
cuanto destellan las primeras luces del alba, su cuerpo empieza a vibrar de
nostalgia y su alma se rebela ante tanta paz.
Aún
retumban en su interior todos los golpes que sacudieron sus entrañas. Con el
paso de los años, siente que las cicatrices de su desamparo se van haciendo más
profundas a medida que arraigan en su corazón de bronce.
Como
si fuera una antigualla que alguien abandonó en el pasado, se ha ido acostumbrando
a la quietud del valle y, poco a poco, va disminuyendo el dolor que le provoca su
forzoso destino. Pero no soporta las huellas de herrumbe que le va dejando a
su paso el lento caminar del tiempo. Por eso se refugia en ese invierno que
habita su piel de nieve e inunda su soledad de silencio.
Anhela
que algún día se produzca el milagro, que de nuevo vuelvan a valorar su voz y la
escuchen como antes. Cuando todos acudían a su llamada, no necesitaba comunicarse
con palabras porque compartían el mismo lenguaje. Ella siempre marcaba el
inicio y el final de cualquier celebración o duelo y los demás la respetaban.
Era tan imprescindible para sus vidas de puertas para adentro como para el
resto de la comunidad. Con su ayuda su existencia transcurría tranquila, sin
sobresaltos. Confiaban en que ella velaría día y noche por su seguridad desde
las alturas y que les alertaría en caso de emergencia con su repiqueteo. Sin
embargo, todo cambió cuando se fueron marchando a la ciudad sin que pudiera
hacer nada para impedirlo.
Desde
entonces, quedó paralizada por su ausencia y ese inmenso vacío que dejaron enmudeció
su canto. En aquel pueblo fantasma, el tiempo se detuvo en el pasado y comenzó
a acumularse el olvido. No quedó nadie más para escuchar su plegaria y sus
gritos cesaron cuando dejó de ser imprescindible.
Ahora,
desde su atalaya, observa cómo dormita a sus pies la oquedad que dejó la vida que
se fue y sigue soñando con que algún día todos regresarán de nuevo. Que, otra
vez, resonará el bullicio de sus risas en las calles y plazas vacías y, rompiendo
esa pesada losa de mutismo que la amordaza, despertará de su letargo.
Mientras
tanto, su latido permanece vivo bajo una pátina de valor. Siente cómo su pena
se alivia cuando, de repente, estalla un temporal que esparce con el viento sus
lágrimas de lluvia más allá de los muros de piedra que la cobijan y con la luz
de sus relámpagos ilumina su oscuridad.
Pero
si con su voz de trueno la tormenta rompe su dolorosa soledad y las ráfagas de
fuego de su aliento tañen su cuerpo con toda la furia de la tempestad, se
estremece y su lamento viaja con el eco cuando logra desplegar sus alas y lanzar
de nuevo sus campanadas al vuelo.
Relato presentado al
I PREMIO LITERARIO ROSABLANCA 2025.
Ocurrió
de una manera inesperada. Por eso se aferraron con tanta desesperación a ese
momento, como si fuera su tabla de salvación y ellos, náufragos. Nunca imaginaron
que aquella tarde de película que pasaron juntos, sentados junto al fuego y
acurrucados bajo la misma manta, «El cartero siempre llama dos
veces» despertaría en ellos sentimientos dormidos. Que, en aquel preciso
momento, todo lo demás carecería de importancia.
Mañana
ya recogerían los restos de su pasión que latían desperdigados por la mesa. Habían
permanecido demasiado tiempo ausentes, cada uno hibernando en su gélido letargo.
Casi olvidaron lo mucho que se amaban. Apenas se habían echado de menos hasta
que, sin
querer, el día menos pensado, prendieron ascuas de añoranza en sus manos. Les
bastó un pequeño roce incandescente para fundir el doloroso hielo de su
invierno.
Atrás
quedaron flotando a la deriva sus respectivas vidas solitarias.
Hasta
ahora, de nada me han servido los besos y abrazos, ni las palabras amables, ni
hacerla partícipe de juegos y risas, ni siquiera invitarla a merendar. Se ha
pasado la tarde jugando conmigo como si nada hasta que ha visto a mis muñecas sentadas
a la mesa y la ha emprendido a golpes y mordiscos con ellas. Todas han sido aniquiladas.
Tan
pronto parece estar tan tranquila como que, de repente, enloquece. En su mirada
se refleja un profundo rechazo irracional, la ira la posee y se
transforma en la niña de «El exorcista». Las cosas con las que antes disfrutaba
ahora le provocan una aversión incontrolable. Después, cuando por fin se calma,
llora porque no lo entiende. Por eso se niega a salir de su habitación. Nunca
responde al teléfono. Odia al resto del mundo. Ella tampoco se
reconoce.
Verla
así me da tanto miedo que se lo he comentado a mamá, pero dice que no me
preocupe. Que todo acabará cuando ella abandone su crisálida porque su adulta haya
devorado su niñez.
Relato escrito para estanochetecuento.com ENTC Concurso 2025.
Un relato con menos de 200 palabras inspirado en FOBIAS.
La diosa Selene, acompañada por su soledad y llena de tristeza,
realizaba su ronda nocturna por el cielo con su carro, como siempre, pero aquella
noche todo cambió. Descubrió a un joven pastor dormido en una cueva, que
parecía tan solo como ella. Se trataba de Endimión. Ella fue incapaz de resistirse
a su belleza y se enamoró. A partir de ese momento, todas las noches entraba
sigilosa para admirarlo de cerca y cubrir su cuerpo con su manto de luz
plateada, hasta que un día, él despertó al sentir que otros labios se posaban sobre
los suyos.
Endimión, nieto destronado de Zeus, se había refugiado en el monte
Larmos, donde vivía secretamente enamorado de Selene, su única compañía. Quedó
deslumbrado por su rutilante belleza. En ellos prendió un amor tan apasionado
que, aunque pertenecían a mundos diferentes, lucharían por él.
Selene subió al Olimpo para defender su amor indestructible ante Zeus. Le
imploró que la comprendiera y le concediese un deseo a su amado. Este anhelaba la
juventud eterna y el sueño perpetuo, del cual solo despertaría cuando bajara su
amada para estar con él. Así vivirían su amor eternamente. Zeus accedió a su
petición.
Desde entonces, la pareja no deja de amarse. Cuando Selene despierta a
Endimión, la noche se oscurece. Y no existe más luz que la que desprenden sus
ojos.
Microrrelato publicado en la antología "Del otro lado del laberinto" por Lilian Elpick en la Revista Brevilla.
En este enlace podréis descargar la antología completa:
ANTOLOGÍA DE MINIFICCIONES "DEL OTRO LADO DEL LABERINTO"