sábado, 25 de mayo de 2019

SUMÉRGETE...


Sumérgete 

en la inmensidad 

de mis ojos, 

saborea la dulzura 

de su salitre 

y navega en el azul 

de mis latidos. 

Busca la salida 

de mi pecho 

que ama a ciegas 

el rumor 

de tu oleaje.





AMANECERES...


Amaneceres 

de suspiros atrapados 

en la ventana de viento, 

de piel que palpita 

en labios sedientos de luz, 

donde el sol trae 

recuerdos que hieren 

y la brisa desnuda 

el llanto que querías 

olvidar. 

Abres tu pecho 

al frescor del alba 

que arrasa lágrimas.





ME DEJAS...


Me dejas 

al borde 

             del abismo. 

Del revés, la vida 

se asoma 

a mis labios, bucea

en el silencio 

que se ahoga en la sed 

de tu mar. 

Inunda las nubes 

la sal de mis lágrimas, 

se incendia la tarde 

bajo un cielo herido 

por tu aliento

de fuego.





CUANDO VUELVAS...


Cuando vuelvas

con los sueños descalzos 

en la mirada, con la piel 

herida de inviernos 

y el pecho roto 

de tanto latir, 

entonces, 

solo hallarás la huella 

de mis silencios, la voz 

de mis cicatrices, la sombra 

de mis besos y el eco

de mis manos vacías.




CON EL DULCE VAIVÉN...


Con el dulce vaivén 

de tu pecho tranquilo 

se adormece la noche 

callada, sin miedo 

a la oscuridad, 

sin miedo al silencio. 

Con la suave brisa 

de tu respiración 

se acurruca mi piel 

en calma, sin temor 

al amanecer, 

sin temor a despertar 

de este sueño.





CON LOS OJOS CERRADOS...


Con los ojos cerrados 

se me escapan 

sueños, fantasías 

y anhelos. 

No hay barrotes 

de acero 

que puedan impedir 

su huida. 

Cuando extienden 

las alas 

nadie puede evitar 

su vuelo primero. 

No hay red 

ni sentimiento

que pueda retener 

sus ansias de libertad.





lunes, 20 de mayo de 2019

ESTRELLA POLAR


Al mismo tiempo que avanzaba con dificultad por la ventisca en dirección al Polo Norte, se batía en duelo contra el volcán que ardía en su pecho. No sabría decir cuál de las dos batallas era la más dura. Vivía aquella aventura extrema junto a cuatro compañeras que pasaban por la misma situación que ella. Lucía su nuevo cabello rizado como si fuera el premio recibido por padecer la enfermedad.

Temperaturas gélidas, paisajes sin vida, grietas en el hielo y una persistente lluvia la acompañaron en su camino hasta el glaciar Sermilik, meta de su desafío. 

Era vital, positiva, amante de los viajes, deportista y siempre dispuesta a vivir nuevas experiencias. Jugaba al baloncesto, esquiaba, navegaba y nadaba. Pero, sobre todo, era amiga, esposa, hija y madre de un niño de dos años. Desde que conoció el diagnóstico, organizó su boda y quiso enviar con su hazaña un mensaje de superación a todas las personas que enfrentaban la misma lucha. Pero aquel frío polar, no logró congelar el tiempo y, de nuevo, su enemigo interior entró en erupción. 

Nos dejó la estela de sus ganas de vivir y a su pequeño, una estrella que brilla sobre el Ártico.



«In memoriam de Micaela»



(Relato escrito para la web estanochetecuento.com ENTC
en Mayo 2019)
Un relato con menos de 200 palabras inspirado en el color BLANCO.