Una vez más, María no puede evitarlo. Al pasar, se detiene atraída por la hipnótica luz del escaparate. Recorre con mirada anhelante los carteles pegados sobre el cristal hasta encontrar el que dice: “París, la ciudad del amor”. Suspirando sonríe. Luego, se esfuerza por retener la belleza de sus imágenes. Se enfada porque no le resulta fácil tras un largo día, de aquí para allá, calmando su sed insaciable. Después, apresura sus pasos. Todavía le queda un largo camino por recorrer.
Teme que desaparezcan las imágenes que guarda en su retina, como otras veces. Si esto ocurre, sabe que la noche se le hace eterna cuando se apagan las luces y, acurrucada entre cartones, no le queda nada con lo que soñar.
(Relato finalista de los meses Julio y Agosto/2018 en el
III Concurso de Microrrelatos de
LA RADIO EN COLECTIVO / VALENCIA ESCRIBE)




