Revisaba concienzudamente cada rincón de la casa. Todo estaba escrupulosamente limpio. Había realizado un trabajo profesional acorde a su prestigio ganado a lo largo de su carrera.
Una lástima… con las prisas olvidó llevarse las bolsas con los restos… cuando lo recordó fue demasiado tarde para subsanarlo...
¡Maldita fauna cadavérica!
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