domingo, 3 de febrero de 2019

EL HOMBRE DIANA


Aunque, Sergei Nabokov nació en el circo y, a pesar de que, la genética le había regalado un cuerpo escultural, no lograba encontrar su sitio. Probó como funambulista, pero fue un verdadero fracaso. No logró mantener el equilibrio dado al excepcional tamaño de sus atributos masculinos. Después lo intentó como trapecista. Fue un completo desastre. Casi se mata al no poder soportar sus piernas el sobrepeso de su entrepierna. 

Un golpe de suerte le mostró la respuesta que buscaba. La marcha repentina del «Hombre cañón» le dio la oportunidad de ocupar su lugar. Descubrió que, gracias a lo bien dotado que estaba, donde ponía el ojo ponía la bala.


Este semana, la propuesta que se nos ha dado es la de escribir un relato inspirado en la fotografía y ambientado en el mundo del circo.



Foto: Evgeny Mokhorev.

2 comentarios:

  1. Jajajaja, la vida es así, cada uno tiene que encontrar su lugar

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    1. ¡Sobre todo estando tan bien dotado! Jajaja.
      ¡Muchas gracias, Yolanda, por pasar y dejarme tu comentario!
      Besos apretados.

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