viernes, 23 de febrero de 2018

ÚLTIMO RECURSO


Mientras los niños duermen, Miranda ha pasado una noche más sentada en el taburete de la cocina, temblando, con el móvil en sus manos, por si ha de marcar el número de emergencias.

Desde que contactó por primera vez con el 016, se activó el protocolo para garantizar su seguridad. A pesar de los esfuerzos de su abogado por conseguir una orden de alejamiento para protegerla, su marido la ha quebrantado, una y otra vez. Todas las denuncias presentadas hasta ahora no le han servido de nada. Vive aterrorizada. Ya no puede más.

Para la justicia, sin una sentencia condenatoria, solo es un “presunto culpable”, pese a los múltiples partes de lesiones existentes que la han marcado para siempre. 

Pero, ha amanecido con un nuevo brillo en sus ojos. De su mirada ha desaparecido el miedo. Sujeta firme entre sus manos el frío acero con el que, si vuelve, la próxima vez se defenderá…





BÉSAME, BÉSAME MUCHO...


En el vagón del tren solo se escuchaba el silencio y ese sonido metálico de su vaivén. El día llegaba a su fin. Los pasajeros, adormecidos por el cansancio, regresaban a casa tras una jornada agotadora. Permanecían inmóviles en sus asientos, cada uno en su burbuja de soledad, salvo una pareja que se besaba en su abrazo, como si fuera su último beso y nada los pudiera separar. 

Ajenos a todo lo que ocurría a su alrededor, nadie reparó en aquella bolsa, de cuadros rojos y blancos, junto a sus pies. En su interior, de manera inexorable, avanzaba la cuenta atrás. 

Tic tac tic tac tic tac…


Fotografía: Josh Kern.

jueves, 22 de febrero de 2018

FUIMOS


Fuimos caricia
 
en los dedos de la luna

silencio desnudo 

que no quiere amanecer. 


Fuimos abrazos
 
atrapados en un suspiro 

miradas que hablan 

bajo el calor de la piel.


Fuimos besos 

con sabor de madrugada
 
amor que hiere 

en los labios después.


(Poema presentado al concurso de Zenda Libros #poemasdeamor )



viernes, 16 de febrero de 2018

INFINITO



Infinito, te amo infinito,

cuando me acaricia tu aliento

al anidar en tu mirada

mientras me arrullas los sueños,

cuando me deslizo por tu piel

y me abrazas

acariciando mi espalda

hasta que desaparecen mis miedos.



Infinito, te amo infinito,

cuando buceo en tu boca

saltando al vacío desde el borde de tus labios

y arribo a tu orilla

aferrada a tus silencios que me llaman,

cuando desnudo mis suspiros

mientras amanece en tu almohada

y el tiempo se detiene en el amor de tus manos.



Infinito, te amo infinito…



(Poema presentado al concurso de Zenda Libros #poemasdeamor )




ROSA SILENCIO


Tranquilo, es una pesadilla —repite susurrando, una y otra vez, con los ojos cerrados y tapándose los oídos con ambas manos. Así, en posición fetal, espera hasta que de nuevo regresa la calma.

Los gritos entre sus padres son cada vez más fuertes. Se escupen su veneno intentando herirse de muerte. Mientras tanto, a él lo utilizan como arma arrojadiza con la que hacerse más daño. Olvidan que, a veces, las armas las carga el diablo.

Hoy ha dejado de esconderse. Ha decidido calmar su dolor desnudando sus cicatrices en la bañera. Al sumergirse en el agua, encuentra el bálsamo que necesita mientras su anhelo se tiñe de rosa en silencio.


(Relato finalista del mes de Enero/2018 en el II Concurso de Microrrelatos de 
LA RADIO EN COLECTIVO / VALENCIA ESCRIBE)



domingo, 11 de febrero de 2018

A CONTRA LUZ


Cuando regresé a casa del trabajo encontré la casa a oscuras y en silencio.

Me extrañó no encontrarte esperándome para cenar. Te llamé, sin obtener respuesta. Comencé a preocuparme. No era normal que a las nueve de la noche todavía no hubieses regresado sin antes avisarme.

Entré con cautela por si te había ocurrido algo. Aquello me daba mala espina. Fui encendiendo las luces según iba avanzando. No vi nada raro.

De repente, se encendió la luz del baño y reconocí tus manos apoyadas sobre los cristales de la puerta, suplicantes. Muerto de miedo me abalancé para ayudarte hasta que vi cómo te contoneabas, a contra luz, mientras sonaba Joe Cocker con su canción de Nueve Semanas y Media.


Fotografía: Alejandro Solis.



¿SUSTO O MUERTE?


Cuando vio que su sombra no le acompañaba se le escapó un grito. Se asustó mucho, al comprobar que había sonado más bien como un susurro que como un chillido.

Imaginó que sería una nueva broma de su hermano, que le habría puesto algo en la bebida para reírse de ella. 

Decidió ir a su habitación y devolvérsela. Lo encontró profundamente dormido. Pensó que si dejaba caer algo de golpe le daría un susto de muerte.

Desistió al enésimo intento, tras comprobar que le resultaba imposible coger algún objeto. 

Etérea, atravesando las paredes, se perdió en la oscuridad de la noche.


Relato publicado la II semana de Febrero en
https://www.cincopalabras.com/ 

Las palabras obligadas, regalo de Paco Plaza (Director de cine) @paco_plaza
 y por este orden son:
Sombra - Grito - Susurro - Golpe - Muerte.





viernes, 9 de febrero de 2018

AD HOC


A pesar de la situación, no puede evitar sonreír al pensar en su mujer. Se imagina lo mucho que le va a costar a ella olvidarlo, sobre todo cuando descubra la mancha pegajosa, rodeada de su silueta de tiza, que le ha dejado sobre la alfombra de diseño que adora.


(Relato publicado en http://www.cincuentapalabras.com/
Enero-2018)



miércoles, 7 de febrero de 2018

FLASHBACK



Resulta sorprendente despertar del coma y sentirte vacía, sin ningún recuerdo de lo que te ha pasado y desde cuando has permanecido dormida.

Tu mente está en blanco, pero te duele el corazón. Intuyes que algo malo te ha ocurrido. Te esfuerzas mucho, aunque no logras recuperar la memoria. Sigues adelante sin mirar atrás. 

Entonces, descubres tus cicatrices frente al espejo y se te ilumina el pasado con él. Denuncias a pesar del miedo.

(Relato escrito para el Reto 5 líneas del blog de Adella Brac
este mes de Febrero
las palabras son: recuerdo / cuando / sorprendente)



domingo, 4 de febrero de 2018

TABÚ


Ana cumplía a rajatabla su rutina diaria: jugar a la rayuela con las palabras. Necesitaba sinónimos para sortear aquellas que para ella eran tabú. Debía evitarlas a toda costa. Cuando le resultaba imposible, tan solo imaginarlas, le provocaba graves ataques de ansiedad. Aunque para todos era habitual su uso, ella era incapaz de pronunciarlas. Creía que eran terribles insultos. 

Esta incomunicación la convirtió en prisionera de su obsesión y la encerró en casa hasta que, durante unas vacaciones, sobrevivió a un accidente de tren. Desde entonces algo ha cambiado. Ha mejorado mucho su enfermedad. Ya se atreve a decir “freno”.


(Relato finalista en el programa Wonderland de RNE4 el 03/02/2018)



sábado, 3 de febrero de 2018

CAMINO A ÍTACA


Cada día me despiertan gritos horribles, desgarradores, que se niegan al olvido. Quedaron grabados en mi memoria aquellos días de terror, frío y hambre de los que no entiendo cómo logré sobrevivir. 

He necesitado años para aprender a confiar en mí. Tras la liberación de los campos de exterminio pensé que nadie volvería a cometer los mismos errores, que nuestro dolor serviría para evitar otros genocidios, que serían erradicados para siempre.

A pesar de todo, creo que todavía es posible un futuro donde a nadie lo maten por sus ideas ni por su religión, donde la libertad no sea solo una utopía.


Relato publicado la I semana de Febrero en
https://www.cincopalabras.com/ 

Las palabras obligadas, regalo de Juan Carlos Sanz Briz (hijo del Ángel de Budapest)
 y por este orden son:
Memoria - Aprender - Genocidios - Futuro - Libertad.



viernes, 2 de febrero de 2018

MUTACIÓN


Recuerdo cómo me miraba mi abuela Aurora, con sus inmensos ojos azules, y lo mucho que me gustaba perderme en su abrazo que olía a hogar. Se despidió de todos nosotros en cuanto supo que su lucha había terminado. Nunca le importó perder sus pechos, ni su precioso cabello rubio cuando apenas empezaba a canear, pero no deseaba que viéramos su deterioro final. Fue terrible el dolor que nos dejó su ausencia. A pesar de los años que han pasado, sigue tan viva en mi memoria que parece que fue ayer.

Lo peor vino poco después, cuando mamá me sentó sobre sus rodillas, me acunó entre sus brazos y, como si fuese un mantra, susurrándome al oído repetía: Siento dejarte. Te querré siempre. Lucha por ti. 

Su último aliento paralizó su corazón e hizo que el mío estallase en mil pedazos. Aún resuena en mi cabeza aquella letanía y su tristeza temblando en el eco de su voz. Tan solo tenía ocho años. 

Parece que alguien ha dejado escrito qué futuro me espera, por ser mujer y por la maldita mutación de un gen. Los análisis confirman que he recibido esa terrible herencia familiar y que permanece latente en mi interior.

No voy a esperar a que ese monstruo se despierte, he decidido plantarle cara al destino con una mastectomía bilateral profiláctica. No necesito mis pechos. Me llamo Lucía, tengo 20 años y la lucha por mi vida me pertenece.


Relato presentado al concurso de zendalibros.com #historiasdesuperación