sábado, 6 de abril de 2019

HAY NOCHES DE LUNAS...


Hay noches de lunas 

de neón palpitando 

en tus ojos, estrellas 

de purpurina 

titilando en tu piel, 

cometas fugaces 

dejando su estela 

de luz en tus labios 

y el susurro 

de tus latidos 

rompiendo el silencio 

que ahoga mi pecho. 

Hay noches 

que son como tú.





CÁLIDOS SUSURROS...


Cálidos susurros

erizan mi nuca. 

Allí duerme 

el fuego de tu aliento, 

la letra de tus labios 

sobre mi boca, 

el silbido que escapa 

de tu pecho, la voz 

que acaricia dentro. 

En la memoria 

palpitan latidos 

de luz, retazos 

de vida feliz 

contigo, en sueños.





SUSPIRA EL ALBA


Cuando bosteza el amanecer,

despierto a un suspiro de tu boca,

al borde de la trémula caricia

que con el vaivén de tu pecho asoma

meciendo a tu corazón.

Despierto con cada latido

de tu corazón desnudo de malicia.

Despiertan los sueños que tu calor evocan,

más allá de la razón

que el roce de nuestra piel provoca.



La mañana florece de sol

desvaneciendo las sombras al alba

anidan mis suspiros en tus labios,

tus besos acallan mis palabras.

Entre tus brazos ahuyento mis miedos.

Se desvanecen los sueños sobre la almohada,

aguardan trenzando silencios

para, al llegar la madrugada,

desvanecerse al susurrar el viento

revoloteando sobre mi espalda.



Desnudar a la vez la madrugada,

las sonrisas cubiertas de besos

cuando la piel cansada suspira.

Las sonrisas acallan los miedos

y las primeras luces regresan.

Vestidos con el calor del alma,

bajo la almohada, los sueños

sonríen esperando otra oportunidad

para escapar al primer destello

cuando suspira el alba.




Poema seleccionado en la Antología de Poesía Hispanoamericana Contemporánea 
"Y LO DEMÁS ES SILENCIO".







jueves, 4 de abril de 2019

INSACIABLE



Mientras con su presencia alteraban nuestro paisaje, el barrio se iba empobreciendo. Sus luces de neón fueron el señuelo. Unos se acercaron por probar fortuna, otros para paliar las carencias económicas que sufrían por la falta de trabajo. 

Para mí, todo empezó como un juego. No me di cuenta de que me encaminaba al borde del abismo. 

En lugar de aquella adrenalina primera que cosquilleaba excitante en mi estómago, me habita un poderoso dragón verde, que ruge cuando se despierta, que me devora por dentro si no lo alimento. 

Observo el reloj con impaciencia. Las manecillas se niegan a avanzar, aunque las empuje con la mirada. Imposible concentrarme. Me sudan las manos. El corazón galopa enloquecido. Compruebo que sigue ahí el contenido de mis bolsillos. 

Un timbrazo anuncia la hora. Salgo a la calle disparado como una flecha. Presiento que, con un trébol de cuatro hojas en la cartera, hoy cambiará mi suerte. Tras arriesgarlo todo entre la ruleta electrónica y las máquinas tragaperras, mi saldo se tiñe de rojo. Demasiado tiempo sin anotar nada en mi libreta verde, la de las ganancias. 

Regreso con las manos vacías de éxito, pero cargadas de desesperación. Ha terminado el recreo.



(Relato escrito para la web estanochetecuento.com ENTC
en Abril 2019)
Un relato con menos de 200 palabras inspirado en el color VERDE.





martes, 2 de abril de 2019

EMOCIONES


—Mamá ¿no lo recuerdas? Es papá —le dijo su hija, cuando ella le preguntó quién era aquel señor que se acostaba a su lado. La miró con incredulidad y desconfianza. Estaba muy segura, ese no era su Manuel. Él era joven y guapo. A aquel vejestorio no lo conocía de nada. 

Después, se le iluminó la cara cuando escuchó las notas de aquel viejo pasodoble que sonaba a través de la ventana. De pronto, su pasado se hizo presente y comenzó a canturrear la letra mientras sus manos acompañaban la melodía bailando en el aire. 

Aunque apenas podía ver con sus ojos cansados, adoraba profundamente la poesía. Una y otra vez, leía el mismo poemario. Aquellos versos anegaban su alma de tantas emociones que desbordaban sus ojos y acababan deslizándose por sus mejillas. Luego, se perdía de nuevo en el olvido. 

Siempre, en cada lectura, ella sentía que era la primera vez.



(Publicado en la web Microcuento.es)



domingo, 31 de marzo de 2019

DEJA QUE SE EXPANDAN...


Deja que se expandan

mis palabras, en círculos

de silencio, por cielos

de agua.



Deja que resuenen

mis latidos, con la voz

del trueno, con alas

de viento, con mi desnudez

en verso. Sin ti. Contigo.



Foto de Biel Morro en Unsplash.


ABRAZAS LA NOCHE...


Abrazas la noche 

en tu reflejo, al abrigo 

del pecho que palpita 

iluminando de recuerdos 

tu oscuridad, se duerme 

en tus puntas el silencio. 

Cesa la lluvia, ovillas 

las alas alrededor 

de tu cuerpo, y un suspiro 

acuna con calidez 

el vuelo de tus sueños.







DEVUÉLVEME MIS OJOS...


Devuélveme mis ojos 

que no puedo mirar 

a nadie que no 

seas tú, ni sonreír 

con nadie 

como contigo. 

Déjame asomarme 

a tus ojos, descubrir 

tu luz reflejada 

en la mía, que el motivo 

de tu sonrisa sea yo, 

que tu piel cubra 

mi piel y llene 

todos mis vacíos.





TE DESDIBUJAS...


Te desdibujas 

en trazos etéreos, 

empapados 

de tiempo, de olvido 

que tiñe de tus ojos 

mi memoria, de tu piel 

herida de acuarela. 


Te deslizas 

con pinceladas eternas 

coloreando el papel 

de silencio. De violeta 

tañen tus latidos, de fuego 

mis cenizas.





VUELVES...


Vuelves 

cada noche al cerrar 

los ojos, cuando se encienden 

los recuerdos y se apaga la luna. 


Aromas 

mis manos vacías 

de tiempo, si rompe en llanto 

la madrugada y se desnuda el ayer. 


Sucedes 

sin esperar al alba 

que despierta, cuando se ovilla 

la noche y la piel se adormece.





DE PUNTILLAS ANOCHECES...


De puntillas anocheces 

en mi corazón que late 

adormecido, 

acunas mis silencios 

cargados de palabras, 

las caricias perdidas 

en busca de tu calidez 

sincera, de tu ternura 

desnuda de reproches. 

Con plumas de sol 

abrigas mis alas 

y acompañas mi vuelo.





martes, 26 de marzo de 2019

MEI


Desde que Mei nació, la vida no se lo puso nada fácil. Fue abandonada por sus padres a las puertas del orfanato. No tuvieron elección. Necesitaban un varón que trabajase y heredase sus tierras. 

Permaneció hacinada junto a otras niñas como ella, en aquel lugar sucio e inhumano. Nunca recibió una caricia, ni un abrazo. 

Lo que marcó su destino como una maldición, después se tornó en una ventaja. Ahora hay demasiados hombres y pocas mujeres. Ha sobrevivido a dos maridos y no le faltan pretendientes. 

Mientras que se hace la interesante, ya le ha echado el ojo al tercero. No tardará en caer. 




Relato inspirado en esta foto hecha en Shanghái por María Pascual.


Fotografía: María Pascual.