Llámame
nostálgica si quieres, pero sigo emocionándome con la música, un poema o una
bella historia de amor, como cuando era joven. Añoro esas caricias que me estremecían
la piel o el palpitar de unos labios bajo la luna.
Aunque
es inevitable que, de vez en cuando, me invada la melancolía. Después de tantos
años, todavía no comprendo lo que sucedió aquella noche. Solo sé que soy una
princesa de cuento desde que un bello príncipe me despertó de la resaca con
aquel apasionado beso.
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