La reconoció sin ninguna duda, a pesar de la distancia, por su SILUETA y esa suave manera de andar, como un SUSURRO, que te acaricia al pasar.
Él, por el contrario, era como la TORMENTA, que llega y lo arrasa todo a su paso, hasta que de repente todo es silencio, todo es calma.
Deseaban tanto su reencuentro que aceptaron arriesgarse a vivir esta gran AVENTURA juntos, tras años de amarse y no tenerse, de dolerles el corazón.
Cruzaron el puente, cada uno desde su ORILLA solitaria, hasta fundir sus labios y sus vidas, encontrando el equilibrio en su amor.
(relato publicado la 3ª semana de noviembre en https://www.cincopalabras.com/ )
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