Mamá me ha dicho que si me porto bien, y permanezco en silencio en las noches de tormenta, todo vuelve a cobrar vida. Entonces, papá bajará por fin del desván, dejará de ser un recuerdo en mi memoria, una sombra en soledad.
Sentiré sus caricias, sus besos abrazados y el latir de su corazón, que calmarán el dolor de su ausencia.
¡Lástima, esta noche me he quedado dormido y él no pudo esperar…!
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