No era el mar pero se le parecía. Recuerdo aquél cosquilleo que sentía, al notar los dedos de las manos y de los pies llenos de arena, bajo esa brisa con olor a sal. Aún escucho el alegre griterío de los niños divirtiéndose, jugando con cubos y palas, construyendo castillos de arena, para que príncipes y princesas pudieran reinar.
De pronto, todo eran gritos y prisas al atardecer. Había terminado el día, era el momento de regresar.
Contrariados recogíamos la imaginación, mientras la fantasía se quedaba a dormir en el parque dentro de aquel cajón.
(relato enviado a Relatos en Cadena - SER 3ª semana de Noviembre)
Es increible como con mucha imaginación y jugando, podemos alcanzar lo máximo,ser felices y vivir al margen de la realidad de los adultos en un mismo mundo lleno de magia y mucha alegria.En ese parque todo era posible.Todo.Eso no cambió si te adentras en un lugar donde hay niños jugando, eres bienvenido a un País q no está en los mapas,donde jamás se deja de creer.Te apuntas?
ResponderEliminarMaria José, qué bonito es jugar imaginando estar en otro lugar y no necesitar nada más que amigos, un poco de arena y nuestra imaginación.
EliminarMuchas gracias por pasar a leerme y comentar.
Un beso apretado amiga.