Un deseo le ardía por dentro. Entre bambalinas el corazón se le aceleraba. Sus pies volaban al ritmo de la música. Algún día tendría su oportunidad…
Cabizbajo volvió caminando a casa. La lluvia resbalaba entre la sal de sus lágrimas.
Sacó una caracola del bolsillo. Le tranquilizaba escucharla, imaginar el mar… iría cuando lograra ser un bailarín famoso y saliese de gira…
Al cruzar la calle, no vio el coche que se acercaba a gran velocidad. No pudo parar a tiempo, con la lluvia estaba resbaladizo.
Junto al arcén quedaron rotos sus sueños mientras se escuchaba el rumor del mar…
(relato publicado la 1ª semana de octubre en https://www.cincopalabras.com/ )
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